Has one thing shared: They have sweated beneath the same sun,
Looked up in wonder at the same moon,
And wept when it was all done
For bein’ done too soon,
For bein’ done too soon.
For bein’ done."
Neil Diamon - Done Too Soon
No recuerdo cuantos años tenía, no recuerdo exactamente cual era mi habitación, pero claramente recuerdo como la música, las percusiones y la voz se colaban en mis sueños; sonaba como si la bocina estuviera junto a mi almohada, pero no era asi, la bocina estaba en la sala, en el piso de abajo, el volumen era sumamente alto, tal vez representaba la pasión que mi hermana tenía por Neil Diamond y su éxito Soolaimon, o tal vez sólo representaba el deseo de mi hermana por levantarnos a todos y que nos pusieramos a hacer algo de provecho. Así, disciplnaria, era ella.
Los pasados días me han llegado toda clase de recuerdos, pero hay algnos que sobresalen. El primero es de cuando cumplí 10 u 11 años. Para ese entonces Rosaura, o Chagüis como la llamabamos cariñosamente, ya trabajaba en el banco. Asi que una mañana me llevó a desayunar a Sanborn's y después fuimos a el Palacio de Hierro, en el centro, a comprar mi regalo de cumpleaños: una figura de acción de Han Solo. Fué una mañana practicamente mágica, recuerdo el sabor de Splash q ella pidió pra acompañar sus enchiladas suizas, y recuerdo como miraba extasiado la caja de mi muñeco mientras esperábamos el metro en el andén de la estación Allende. Así, generosa, era ella.
Otros recuerdos tienen que ver más con un sentimiento, que no sorpresivamente, hace poco lo conscienticé y pude nombrar. En cierta ocasión después de mi primer divorcio y habiendo regresado al hogar materno, recuerdo haberme encontrado continuamente enfermo de la garganta, me azotaba infección tras infección, y después de varias de éstas me encontraba en cama sin poder encontrar cura alguna, inyecciones iban y venían, pastillas y píldoras bajaban a mi estómago como si fueran dulces, y después de varias semanas no pasaba nada, seguía igual de enfermo. Asi me encontraba yo un día en cama, viendo caricaturas y esperando el plato de caldo de pollo que normalmente me hacia sentir mejor, el dichoso plato llegó puesto en una charola que cargaba Chagüis, lo dejó en el buró, haciendo a un lado la farmacia q habitaba ese lugar; se sentó en la orilla de la cama y puso su mano en mi hombro y me dijo:
-¿Oye, ya hace mucho q estás enfermo, no te parece?
Pensé un poco y, cayendo en cuenta de que tenía razón, le contesté: -Sip, cierto.
-Creo que a estas alturas ya no tiene que ver con la enfermedad en si, tal vez estás un poco deprimido, y a nadie aqui le gusta verte asi, tirado en la cama.
Frotó mi cabeza con su mano, se levantó y se fué a sentar a comer. Eso fué todo, a los pocos días me encontraba otra vez de pié sintiéndome mucho mejor.
En una ocasión anterior hizo algo muy similar, cuando no podía levantarme de la cama, deprimido por la ausencia de mi sobrina y pudo convencerme de comer algo... y años después lo hizo de nuevo, en la cocina de la casa de mi mamá cuando mi padre decidió dejar este mundo, cansado por sus problemas cardiacos.
Tenía esa magía, podía verme, y decir sólo unas cuantas palabras y lograr que el mundo pareciera un lugar mucho mejor. Asi, compasiva, era ella.
Una parte muy grande de mi se alegra de que mi hermana haya encontrado paz, se haya liberado del dolor y de la enfermedad, me alegra el saber que no seguirá siendo consumida por la diabetes, me alegra que hoy podrá compartir la luz del Señor que adoró, fielmente, cada domingo, me hace feliz el que haya dejado atrás la carga de la incertidumbre. Esa misma parte de mi, se alegra de haberla conocido, de haber compartido una parte importante del camino con ella. De haber visto incontables veces su hermosa sonrisa, haber visto sus lágrimas inmediatamente después de unos minutos de risa incontenible. Me alegro de haber conocido a Neil Diamond gracias a ella, de haber escuchado la intensidad de su voz cuando decía "ay papacito" refiriéndose a Robert Redford. Nos unió, como al resto de la familia, el amor al cine, asi que igual, siempre estaré contento de haber sostenido platicas cinéfilas que duraban tardes completas, o que igual versaban acerca de libros leídos, lo que me recuerda que agradezco su curiosidad inagotable, su amor por el conocimiento. Gracias infinitas por sus maravillosas trufas de chocolate. Agradezco el haber recibido sus fortísimos abrazos y sus "cariñosos" golpes en el hombro que lograban que durante algunos segundos no sintiera los dedos de mi propia mano. Me alegra haber conocido a una consumada ladrona de servilletas, y haber aprendido el oficio de ella. Agradezco su maravillosa forma de preguntar el nombre de tal o cual actor; "Como se llama el actor ese simpático que salió en la película con el viejito ese simpático que tenía cara de loquito, pero loquito simpático, no loquito malo y feo como el otro q siempre la hacía de mafioso, simpático aquel bonito y que después se enfermó", lo mas curioso es que nos hicimos expeertos y podíamos nombrar al actor al que se refería (para los que sientan curiosidad la respuesta es Michael J. Fox). Me alegro de haberla tenido como hermana, con todo lo que el paquete incluía, todo aquello que podia haber sido interpretado como negativo, no era ni la sombra de la carícatura de aquella magia q la hacía única y especial.
La parte dentro de mi que se alegra es grande, aunque otra parte dentro de mi, pequeña pero profunda, se entristece porque la extrañará por siempre.
Así fué ella, disciplinaria, generosa, cariñosa, pero sobre todo, compasiva.
Aspiramos a dejar un mundo mejor que aquel que encontramos cuando llegamos a él. Ella puede irse a la Luz con una sonrisa de satisfacción en su lindo rostro, su labor está completa, este es un mundo mucho mejor, gracias a q ella estuvo en él.
No es Adiós Chagüis, espero que cuando mi vida se encuentre completa y esté listo para partir, me esperes en la Isla Verde con una charola de trufas, un café, un cigarro y lista para una plática larga y reconfortante, ansío volver a verte sonreir.