How strange is this combination of proximity and separation. ~Charles A. Lindbergh
Mientras comentaba con mis hermanos lo graciosa y extraña que resultaba la historia que te relaté en mi columna anterior, uno de ellos, el que se parece al viejito de la película "Up" pero mucho mas joven, me recordó otra historia parecida, igual de curiosa y relevante para que aquellos involucrados. Después de esa tarde consideré propio desempolvarla y creo que ahora que está fresca es un buen momento para compartirla contigo.
Cuentan que un agente de ventas foraneo se encontraba en Orizaba tratando de ganarse la vida vendiendo cristalería, peltre, y algunos otros artículos para el hogar. Mientras estaba en esta ciudad se dió cuenta de que le hacían falta algunos articulos de papelería y tratando de conseguir estos artículos entró a una papelería que encontró en su camino, aparentemente el Viajero no hizo distinción alguna, simplemente entró a la que le quedaba de paso, o a la que le pareció mas surtida, quizá tenía algún otro motivo o simplemente y sencillamente nuestros viejos amigos, los engranes del motor universal comenzaron a moverse y lo pusieron en una coordenada específica (click, click cliquety clack).
El Viajero entró al local comercial y una señora apareció detrás del mostrador y le preguntó amablemente qué deseaba, a lo que el Viajero contestó e hizo el pedido de aquello que le faltaba, al terminar la transacción éste le pidio a la señora que le hiciera favor de darle una factura, ya que estos gastos son deducibles de impuestos de acuerdo a su profesión. La dama le preguntó por los datos usuales durante este sencillo trámite, entre ellos su nombre completo (click click).
Al terminar de elaborar la factura la amable señora se la entrega al Viajero y lo mira directamente, reflejo de que su cabeza estaba trabajando a altas revoluciones por minuto, después de que aquel tomara de su mano la factura y antes de disponerse a abandonar el local, la señora le pregunta "¿Ese es tu nombre?", "Claro" (click), contesta el viajero, "¿Tienes un hermano que se llama Tal y otro que se llama Cual?" (click click), el viajero sinceramente confundido pero irremediablemente curioso, contesta "Si", "¿Tu padre se llamaba Ángel?" (click click clack) en este punto el Viajero ya no siente que sus respuestas sean necesarias, y por toda respuesta ofrece media sonrisa, (la enigmática, la que hacía ruborizar a un cierto número de cajeras, meseras y clientas), la señora sin esperar mas respuesta le ofrece su mano y le suelta a bocajarro "Hola, mucho gusto, soy tu hermana".
Después de este particular evento, el Viajero entabló relación con sus medios hermanos de la ciudad de Orizaba, una de ellas se convirtió en su contadora y se vieron cuando le era posible a él debido a su profesión.
Si, buen amigo, conocí al viajero, tan bien como alguien puede conocer a alguien con quien creció, lo cual no es mucho, o es demasiado, depende del punto de vista de cada quién. El Viajero era mi padre y así fué como conoció a la familia que mi abuelo tuvo después de haberse separado de mi abuela. Con el paso del tiempo se hizo casi legendaria en mi familia, nunca supimos si el Viajero tuvo algún inidicio, alguna pista, o si fué una pequeña distracción más de los ocupados Dioses. No he conocido a la familia de aquella ciudad, por otras razones solo conocidas por él, el Viajero nunca llevó a ésta parte de la familia a conocer a la otra. Sus motivos tendría.
Esta historia por momentos me hace pensar si entre las cosas que le heredé al Viajero, tales como la nariz enorme, el gusto por el café, la coca cola, el cigarro y el andar de pata de perro, habré heredado también un pase sin restricciones a la Dimensión Desconocida (disculpa lo dramático de esta última línea Qurido Lector pero no pude resistir, pocas oportunidades como esta). ¿Hay algo en la memoria genetica que nos hace acreedores a estos regalos? ¿hay algo que transmite lo aburrido o lo maravilloso de padres a hijos?¿o es un acto de voluntad involuntaria, lo buscamos pero no sabemos que lo estamos haciendo? En fin estas preguntas pueden parecer muy profundas o demasiado idiotas, pero encontremos gusto en los pequeños e idiotas placeres que la vida nos ofrece.
Mientras encontramos respuestas o hago otro viaje al Mágico Hogar del Mago de Oz, te dejo un abrazo fuerte y mi eterna gratitud.
mi muy querido viajero, no conocía esa historía y me ha dejado deliciosamente sorprendido. Deliciosamente por qué el conocer personas con pasajes de vida que han sido filtrados por la zona del crepúsculo, es como conocer personajes salidos de un libro, de una narrativa de un muy, pero muy "picaresco autor", no se sie padre y no se si sea azul, pero es buen escritor.
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